Seis ensayos… a propósito de Calvino

Columna: El Ojo Breve
Abraham Cruzvillegas
Reforma, secc. Cultura
9 de febrero, 2000
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Conocí a Luis Felipe Ortega en 1985 en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, ambos éramos estudiantes de la carrera de Pedagogía, los dos acabamos siendo artistas visuales.
Ortega es un artista heterodoxo, sus obras se componen de texto, eventos, ironías y metáforas que generalmente no ofrecen productos, es decir, no hay obras en el sentido tradicional de la palabra.  Sus videos,  textos y fotos con la evidencia de que ha desencadenado procesos que, vistos con lupa, se articulan en un conjunto que describe una obra total.  Sus fragmentos –o capítulos- se pueden leer de atrás para adelante, de en medio hacia el fondo y de abajo para arriba; su   obra no es ajena a la literatura, a la filosofía, ni a otras obras.
El desplazamiento de su diálogo con artistas, con documentos e imágenes, se reconstituye como un ensayo colectivo, enunciado en aventuras editoriales, proyectos curatoriales, seminarios teóricos y eventos a cielo abierto.  El delicado tejido que ha elaborado en el intercambio de ideas y como detonador de proyectos colectivos, hace  del proceso particular de Ortega microentorno digno de atención.
En octubre del año pasado, Ortega sacó a la luz el librito “seis ensayos… a propósito de Calvino”, impreso en offset digital, compuesto por fotos, notas, apuntes y textos de procedencia diversa sobre el eje de la obra de Italo Calvino “Six Memos for the Next Millenium”, misma que había usado ya desde principios de los años 90, en instalaciones y ensayos.
Resultando el proyecto de un año, basado en el diálogo entre individuos en las ciudades de Hamburgo, Nueva Cork y México, Ortega usó como sutil metáfora, los vehículos de dos extremos de la comunicación que coexisten sin ser excluyentes en el panorama de la vida contemporánea: correo electrónico y correo ordinario.
Vale  la pena recordar que el famoso libro de Calvino se refiere a las que él considera virtudes de la literatura: levedad, rapidez, exactitud, visibilidad, multiplicidad y consistencia.  Compuestos por cinco de seis conferencias sobre los temas respectivos, que planeaba dar entre 1985 y 1986 en la Universidad de Harvard, el conjunto  inconcluso de ensayos de Calvino fue traducido y publicado post-mortem.
El libro editado por Luis Felipe Ortega es una conversación a larga distancia, construido con ideas que fraguan en imágenes de ambientes naturales inconmensurables, eternos y efímeros (cañada, mar, montaña, ola, árbol, tierra) contrapuestas a entornos que evidencian la naturaleza o escapar de ella (casa, camino, choza, escalera, salvavidas, edificio, tren).  El tránsito descrito por el hombre en este trayecto natura/cultura es más importante que la oposición. Ortega es el individuo que da sentido  a los interlocutores, pero su señalamiento sobre la colectividad y el diálogo no es casual.
Sin saber él mismo protagonista del libro y haciendo caso omiso de la diatriba sobre la cultura occidental y su inestable condición ante el cosmos, Ortega pone sobre la mesa la posibilidad de discutir sobre el eterno cercano  fugaz de cada uno de nosotros, usando una herramienta común.  El libro por sí mismo no hace transparente describiendo su genealogía, sus autores múltiples, su intersubjetividad.  Por eso no debe extrañar a nadie reconocer en las fotografías, en las frases y esquemas incluidos en el mismo, otros similares, que probablemente pertenezcan al imaginario colectivo, ya no a los artistas ni al arte.
Un factor importante de este libro es la inversión del espacio íntimo de la discusión hacia un sitio abierto, y  viceversa: nos enseña su correspondencia privada y lleva al hogar las imágenes que pepena en calles, autopistas, puertos, ciudades y playas.  Es al mismo tiempo una obra de arte público y un diálogo en corto.  Tampoco es independiente de las abundantes líneas trazadas por artistas visuales interesados en hacer el libro el recipiente ideal de sus investigaciones.
Sin pensar en los catálogos de exposiciones, hojas de sala, trípticos, brochures y demás material didáctico tangente al hecho artístico o las monografías de autor, este pequeño documento se inscribe conscientemente en la tradición de los conceptualistas.
En el mix discursivo de la discusión filosófica, los métodos basados en el azar y la conciencia del registro de cada proceso, se han elaborado formatos que circunscriben de manera certera el giro de los llamados “libros de artista”, dibujando un rango amplio, que va del que está hecho a mano en papel amate, pasando  por el pasquín fotocopiado y el libro armable, hasta el libro mueble.  El libro de Ortega no pertenece a ninguna de estas categorías: es un nexo, es una llave, una estafeta.
Información detallada sobre “seis ensayos… a propósito de Calvino”! de Luis Felipe Ortega, publicado con apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, edición limitada: lfortega@yahoo.com